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Actualmente cuando miramos la situación económica del país se puede ver un claro progreso desde la pasada crisis del 2001/02 hasta hoy
Por: Nicolás A. Bolzico - Ergon Consultant SRL
Mejoras en indicadores de desempleo y producto bruto interno (PBI) son algunas pruebas. Sin embargo, este progreso, fruto de un aumento internacional en el precio de los commodities y de un efecto rebote, característica de países que salen de una fuerte recesión, está siendo amenazado por indicadores como la inflación y la inversión a largo plazo. Éstos últimos se encuentran altamente correlacionados entre sí, ya que la inversión a largo plazo es la que determina la oferta (el PBI), y a mayor oferta menores precios. En línea con lo anterior, uno de los mayores desafíos que enfrenta hoy el país es fomentar esta inversión a largo plazo. Esto depende de, entre otras cosas, la calidad de las instituciones. Un inversor quiere una economía predecible, donde sepa que si surge alguna contingencia tiene instituciones que lo van a respaldar y que las reglas de juego no van a cambiar. Hoy nuestro país no es un ejemplo de instituciones creíbles ni reglas claras, ya que, como se pudo ver en diversos mercados, mediante controles de precios y cierres de exportaciones, las reglas fueron tomando la forma que a la imagen política le interesaba dejando de lado la racionalidad económica. Esto se tradujo en una disminución de la oferta por falta de inversiones, obteniendo como consecuencia crisis energéticas o desabastecimiento en los mercados controlados como el lácteo y el cárnico. Actualmente el ámbito económico internacional nos está favoreciendo. Gracias a fuertes demandas de los mercados asiáticos, entre otros, los productos de nuestro país, cotizan a precios records, lo cual genera un ingreso de divisas extranjeras por un aumento en el monto total de las exportaciones. En consecuencia, podemos decir que con un moderado manejo por parte del poder político, tomando ventajas de lo que hoy nos ofrece el mundo, se puede progresar y dar un salto sustancial en cuanto a lo económico se refiere. Todo esto se hace mediante la fomentación de la inversión a largo plazo, es hora de ser competitivos no porque tenemos una moneda depreciada sino porque somos productivos, porque mediante inversiones en diversas áreas, como por ejemplo el área tecnológica o industrial, se puede ser mas eficiente y por ende mas baratos. Más baratos gracias a un aumento de la productividad y en consecuencia una reducción de costos. Viendo un escenario tan favorable como el actual, Argentina debería utilizar estos ingresos extraordinarios y destinarlo al desarrollo de nuevos productos, a la mejora de procesos productivos, al aumento de valor agregado que se puede generar sobre las materias primas y demás, para de esta forma “cubrirse” ante un potencial cambio en los fundamentals. Como se puede observar hay mucho material en nuestro país como para salir de estos ciclos económicos marcados por las crisis. Algunos de nuestros vecinos como Chile, Brasil y Perú ya se subieron a lo que los economistas llaman “el tren del desarrollo”, entonces, ¿por qué no hacerlo nosotros también?. Hoy Argentina debe dejar de pensar en soluciones cortoplazistas y mirar mas allá de los años que dura un mandato político, debe tener una política económica y no una economía política, debe establecer objetivos de desarrollo mediante inversiones a largo plazo. El potencial y las condiciones están, solo se deben tomar las medidas correctas, el desafío no es menor, el premio tampoco. |