Según cifras del INDEC, si este año la inflación minorista acumula un 6,6%, el precio promedio del asado retrocedió 5,1%. "Creemos que es necesario revisar el acuerdo y permitir una leve suba", dijo un directivo
Si bajar los precios de la carne fue una obsesión constante del Gobierno de Néstor Kirchner, el mandato de Cristina Fernández parece comenzar en otra sintonía: la industria frigorífica solicitó ayer a la Secretaría de Agricultura que se permita un aumento de los bifes cercano al 10%, con el objetivo de estimular la producción ganadera y poner un límite al consumo interno de carne, que se encuentra en niveles récord. El pedido de los frigoríficos fue hecho ante el secretario Javier De Urquiza. Pese a no saber todavía si permanecerá o no en su cargo, ese funcionario convocó a las principales cámaras del sector para analizar la marcha del acuerdo de precios firmado en mayo pasado y una posible prórroga tras su cercano vencimiento, a fin de año. Del encuentro participaron los presidentes del Consorcio ABC (exportación), Mario Ravettino, y de la Cámara de la Industria de la Carne (consumo), Miguel Schiaritti. Se trataron, en la reunión, temas de fondo, como la necesidad de actualizar la Ley Federal de Carnes. Pero la cercanía del fin del acuerdo impuso la discusión sobre los precios. Allí llegó el planteo de los faenadores, quienes argumentaron que la carne vacuna -debido a la intervención oficial sobre los precios y las exportaciones- subió a menor ritmo que el resto de la canasta básica, con lo que sufrió un "abaratamiento relativo" frente a otros alimentos. Así las cosas, y de acuerdo a cifras del INDEC, si este año la inflación minorista acumula un 6,6%, el precio promedio del asado retrocedió 5,1%. "Creemos que es necesario revisar el acuerdo y permitir una leve suba de los precios de la carne, que actúe como un incentivo para los productores", dijo un dirigente. Para esa fuente, lo ideal sería que se permita en el nuevo acuerdo un incremento cercano al 10%. Así, el tope para el novillo de consumo fijado en 3 pesos por kilo vivo, debería ubicarse en torno a los 3,30 pesos. Para el industrial, este retoque de los valores ganaderos no debería llegar al consumidor, porque tanto carniceros como supermercados están logrando hoy márgenes elevados, que les permitirían absorber ese incremento. "Hoy ganan cerca de 3 pesos por kilo. Reciben la media res a 5,50 pesos y no hay milanesa (un corte considerado promedio) a menos de 9 pesos por kilo", aseguró. Pero otro dirigente opinó que tampoco sería des aconsejable una suba de los precios de la carne a nivel del consumidor, fundamentalmente porque así se podría poner un freno al rápido crecimiento de la demanda interna. "Hoy estamos cerca del récord de consumo de 80 kilos anuales por habitante", dijo. En épocas en que la carne no resulta "barata" (siempre en términos relativos) respecto del pollo u otros derivados, el consumo se ubica arriba apenas de los 63 kilos anuales. Al tiempo de reclamar un mayor precio, los frigoríficos parecen haberse acostumbrado a los cupos de exportación fijados por Kirchner en 2006, y a retenciones que en su caso llegan a 15%. "Sabemos que la apertura de los embarques va a producirse de manera gradual", admitieron frente al secretario De Urquiza. |