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Los clubes más grandes del fútbol argentino cierran el 2007 de la peor manera. Graves problemas institucionales, peleas internas y flojos resultados deportivos forman parte del "cocktail"
Por Jorge Baravalle Se cierra el 2007 y de la peor manera posible para los dos equipos más grandes del fútbol argentino. River finaliza el año más negro de su historia. Sigue sin ganar títulos, el club está seriamente afectado por el poder de los barrabravas y los dirigentes, cada vez más cuestionados, intentan tapar los agujeros como pueden. Boca tuvo un segundo semestre para el olvido. Después de ganar la Copa Libertadores de la mano de Juan Román Riquelme, no pudo hilvanar nada sin el polémico pero excelente jugador. En Núñez se fue Daniel Passarella tras la eliminación de la Copa Sudamericana, tal como había prometido. La carrera por buscar a su sucesor tuvo el sello de desprolijidad que caracteriza a la institución desde que llegó José María Aguilar a la presidencia. Finalmente, y después de que se cayeran varios candidatos, el elegido fue Diego Simeone, que deberá ganarse el apoyo del dolido hincha de River. Pero el capítulo más negro del 2007 "millonario" tuvo que ver con cuestiones extradeportivas. Las internas en Los Borrachos del Tablón llegaron a su punto máximo con graves incidentes que culminaron con el crimen de Gonzalo Acro, aún no esclarecido. Del lado de enfrente, la cosa no fue tan parecida aunque el final haya sido igual de negativo. Tras la obtención de la Libertadores, Boca sufrió la segunda mitad de año. Con Rafael Di Zeo, el "inobjetable" jefe de "La 12", preso, la tribuna "azul y oro" pareció calmarse, aunque las peleas por tomar su poder no estuvieron ausentes. Adentro de la cancha, Boca no cumplió con ningún objetivo: ni el torneo local ni la Copa Sudamericana. Pero la gran espina fue lo que pasó hace algunos días en la final del Mundial de Clubes. Allí se selló la salida de Miguel Ángel Russo, confirmada en las últimas horas de ayer, y comenzó un entuerto casi vergonzoso a la hora de definir a su reemplazante. Aunque no lo quieran reconocer, los dirigentes "xeneizes", encabezados por Pedro Pompilio, tenían todo arreglado con Guillermo Barros Schelotto, hasta que apareció el "pulgar hacia abajo" de Riquelme. Después sonó el nombre de Carlos Bianchi, pero eso molestó a otro ídolo, un tal Diego Maradona. ¿Quién será el nuevo DT de Boca? En este momento es toda una incógnita. Se va el 2007. Para River y Boca el saldo no es tan bueno, tanto dentro como fuera de la cancha. Se acerca un nuevo año y, más allá de los desafíos deportivos, el objetivo principal pasará por ordenar un club devastado institucionalmente, por el lado de Núñez, y enderezar el "caliente" rumbo dirigencial, para los de la Ribera. Sólo el tiempo tendrá la respuesta. |